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![]() EGEDA Y EDAF PRESENTAN EL LIBRO "LOS CARTELES DE CINE DE ENRIQUE HERREROS Y OTRAS OBRAS IMPORTANTES"
2008
La Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (EGEDA) ha desplegado un inusitado esfuerzo para editar el libro: Los carteles de cine de Enrique Herreros y otras obras importantes, con la colaboración de la editorial EDAF. La obra pone una vez más de manifiesto la polivalente figura de Enrique Herreros (1903-1977). Además de sus celebradas incursiones en la pintura al óleo, al grabado y su trascendental aportación al humorismo, el lector contemplará su faceta de cartelista, principalmente desarrollada con motivos de cine, dibujados, sobre todo, en el periodo comprendido entre 1931 y 1936 que, aunque poco difundida, le sitúa ineludiblemente en la primera línea de los cartelistas españoles del siglo XX. EGEDA continúa su fórmula de promocionar la labor de consagrados cineastas españoles (Ana Mariscal, una cineasta pionera; César Fernández-Ardavín, cine y autoría; Rafael Gil, escritor de cine; De Bienvenido Mr Marshall! a Viridiana; Historia de Uninci, una productora cinematográfica española bajo el franquismo) dejando bien patente el estilo y proceder que representaron, de aquellos que destacaron en diferentes etapas de la historia de nuestro cine.
1. Carteles cinematográficos Todos estos originales de Enrique Herreros están acompañados por acertados y sentidos textos escritos por noventa "Magníficos" entre los que se encuentran: Luis María Ansón, Inocencio F. Arias, Jaime de Armiñán, Rafael Azcona, José Luis Borau, Carlos Boyero, Antonio Burgos, Luis Alberto de Cuenca, Fernando Fernán Gómez, Jesús Franco, Diego Galán, José Luis Garci, José Luis García Sánchez, Antonio Isasi, Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Fernando Méndez Leite, Nati Mistral, Gil Parrondo, Rafael de Penagos, Gustavo P. Puig, Carmen Sevilla, Gonzalo Suárez o Alberto Vázquez Figueroa.
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Biografía Enrique Herreros ENRIQUE HERREROS nace en Madrid, en el número 21 de la calle de San Andrés, el 29 de diciembre de 1903 y fallece en Los Picos de Europa, a consecuencia de un accidente, el 18 de septiembre de 1977. El propio Herreros, en una ocasión, aclaraba que toda su familia, por parte de su padre, era cerradamente andaluza y, en cambio, la de su madre visiblemente gallega. “Pero yo nací en Madrid, punto equidistante entre esas dos regiones. Por consiguiente, mi lateral izquierdo es andaluz, aunque el derecho, sea gallego.” Expulsado, a los 12 años, de la Escuela de Artes y Oficios, se hace autodidacta y, desde ese momento, empieza a dibujar según le dicta su rebelde estilo. Se abre paso, en la década de los veinte, dibujando carteles, principalmente como reclamo de los más llamativos coches de esa época. Comienza a colaborar en las revistas Muchas gracias y Buen Humor. Al mismo tiempo, inicia su andanza cinematográfica en la firma Filmófono, lanzando, entre otras, las primeras películas de René Clair, como Sous les Toits de Paris, Le Millon y A nous la Liberté. En los años 30 colabora en la revista Cinegramas, plasmando con su peculiar visión los rostros de los artistas más populares de esos años. Con sus carteles cinematográficos logra con sus creaciones impactos imborrables; citemos como uno de los más significativos el que hizo para el filme de S.M. Eisenstein La línea general. Miguel Mihura le lleva a colaborar en La Ametralladora, empezando a forjarse un estilo que le haría inimitable; pocos años más tarde, en 1941, aparecía La Codorniz, cuyo marchamo decía: “donde no hay publicidad, resplandece la verdad”, y durante más de quince años acapara, casi ininterrumpidamente, las portadas de ese semanario, logrando esa realidad que sus lectores empiezan a llamar “el estilo Herreros”. Expone por primera vez en 1942 en los salones de la Asociación de la Prensa de Madrid y en ese mismo año obtiene la Medalla de Plata en el XXVII Salón de Humoristas, con un cuadro titulado El sueño del Sireno. En 1944, en la galería Estilo, acto seguido de la exposición de José Gutiérrez Solana, presenta sus desconcertantes parodias al óleo de varias obras maestras del Museo del Prado. Muchos escritores que no solían tratar de temas pictóricos se ocupan de su original interpretación, llegándose a la conclusión que tanto sus detractores como sus admiradores sólo le pueden mirar con fanatismo. En noviembre de 1946, para conmemorar el Día de Difuntos, expone, otra vez en la galería Estilo una colección de 41 aguafuertes que examinan, desde su versión de creador, los pormenores de La Tauromaquia de la Muerte y La Danza Macabra. El crítico Manuel Sánchez Camargo afirma: “de Goya a acá no se ha registrado una manifestación tan importante en el arte español del grabado”. Parece ser que Herreros puede ser el único ilustrador que haya dejado terminadas tres ilustraciones tan diversas del Quijote. En mayo de 1948 presenta, en el Círculo de Bellas Artes, doce láminas con su aportación originalísima de varios pasajes del inmortal personaje de Cervantes. Cuando, en 1964, se retira del cine y se puede encerrar en su biblioteca de la calle de Alburquerque, comienza a dibujar la versión humorística de El Ingenioso Hidalgo que le publica la Editora Nacional, logrando que se impriman varias ediciones. Paralelamente, ha dejado otras dos obras importantes sobre ese tema. El Quijote, cubista y otro, El Quijote, en blanco y negro, hecho sobre papel couché, diluyendo tintas negras que mezcla con gran acierto sobre una serie de matices en grises que resulta, sencillamente, impresionante. Durante un tiempo escribe en el diario Arriba una sección con sus comentarios “serranos” que titula El sábado a la Sierra. En los años 40 dirige dos cortos: Un mundo olvidado, La Pedriza y Al pie del Almanzor. En 1947 realiza su primer largometraje: María Fernanda, la Jerezana, que Fernando Méndez-Leite incluiría en su interesante programa de televisión La noche del cine español y, después, un jurado del mencionado espacio seleccionaría como la quinta mejor película de los 40. Acto seguido, dirige, en Barcelona, su segundo filme: La muralla feliz; ambos títulos fueron protagonizados por Nati Mistral. A lo largo de su faceta como pintor de óleos y dibujante, ha celebrado más de 40 exposiciones dentro y fuera de España. La última, como Exposición Antológica, se la dedicó el Ayuntamiento de Madrid en enero de 1984 ofreciendo mucha parte de su extensa obra en la Sala Juan Gris del Centro Cultural del Conde Duque que visitaron más de 100.000 personas. Enrique Herreros es Hijo Predilecto de Madrid y Adoptivo de la Villa de Potes; está en posesión de la Medalla al Mérito Deportivo y es Socio de Honor, a título póstumo, de la Asociación de la Prensa de Madrid. Hoy reposa en el tranquilo cementerio de Potes, y sobre su tumba Camilo José Cela, sin que nadie se lo pidiera, esculpió este epitafio: “Aquí yacen los restos mortales de Enrique Herreros o sea Don Enrique García-Herreros Codesio. Dibujante, grabador, pintor, montañero que murió en la Montaña y hombre de bien. Sit tibi terra levis”.
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