“El crowdfunding ha sido imprescindible
para darle forma a mi proyecto”
En 1996, la escritora gallega Fina Casalderrey publicó O estanque dos parrulos pobres, un cuento que narra la relación de una niña con su abuelo y que aborda temas como la pérdida, el amor y el optimismo. La escritora, además, se hizo con el Premio Edebé de Literatura Infantil con esta obra. Casi tres décadas después, el director y guionista canario Borja Ibrahim, fundador de la productora LineShy Productions, rescata este título para llevarlo a la pequeña pantalla a través de un cortometraje que adaptará la narración y que consiguió en Platino Crowdfunding más de 11.000 euros, es decir, el 115% de su objetivo mínimo.

Febrero 2026
Fue una experiencia bastante cómoda y agradable. En los meses previos barajé diferentes plataformas para la campaña y, al final, me decanté por Platino Crowdfunding por ser la que mejor encajaba con el proyecto, además de la filosofía de la propia plataforma. Ya desde el principio, con la asistencia y ayuda de María José Revalderia y sus compañeras, tuve claro que no me había equivocado. Sus consejos y experiencia fueron claves para terminar de orientar nuestra campaña.
Fue fundamental y fue una de las primeras cosas que trabajamos de cara a darle forma a la campaña. Al principio, tenía dudas de cómo iba a funcionar esto porque yo no soy —ni pretendo ser— nadie, solo quiero hacer lo que me gusta y lo que me llena por dentro y, precisamente, por esa falta de nombre era bastante probable que todo lo que pretendía hacer en la campaña cayese en saco roto. A nadie le iba a importar lo que un chaval quería hacer con la adaptación de un libro infantil en un mundo hipercomunicado en el que las noticias caducan de unas horas a otras, menos aún sin nombre y sin el capital necesario para montar una campaña de comunicación mínimamente decente. Pero tenía el nombre de Fina, y eso ayudó muchísimo, sobre todo, al centralizar el crowdfunding en Galicia, que es donde más se conoce la obra.
Recibimos mucho apoyo por parte de los medios, también de los de Canarias —de donde soy originario—. Solo puedo dar las gracias infinitas a todas aquellas personas de los medios que han mostrado interés en conocer la historia de este proyecto y darle visibilidad. Y, por supuesto, también tengo un agradecimiento infinito a quienes me ayudaron desinteresadamente a darle forma a los materiales para prensa: a Celia, a Tori Ferrer y a Verónica. Sin ellos, esto tampoco habría sido posible.
Sí. Evidentemente soy conocedor del crowdfunding como herramienta desde hace ya muchos años, pero nunca lo había puesto en práctica hasta esta ocasión. Por el tipo de proyecto que es, por su origen y por la forma en la que lo queremos materializar, consideré que O estanque sos parrulos pobres era ideal para que, entre otras, tuviera esta vía de financiación. Para poder ejecutarla, usé de ejemplo otras campañas de cine similares y a modo de guía, algunas recientes y otras más antiguas. También me fijé en campañas de videojuegos y de otro tipo de proyectos. La idea era identificar qué les había funcionado y qué les había fallado. Y en base a eso también diseñé las recompensas. No quería llenar el crowdfunding de pequeñas recompensas residuales de merchandising, creo que son pequeños detalles que, a lo mejor, mucha gente podría agradecer, pero que tampoco tienen nada que ver con el proyecto. Así que consideré que lo propio sería ofrecer recompensas relacionadas con la obra final que queremos construir, de ahí una copia de guion y el póster final impreso y firmado.
Vamos a entregar las recompensas al finalizar la postproducción de la obra y tras el estreno, que prevemos hacer en Galicia. Dado que varias de las recompensas dependen íntegramente del final de la ejecución de la obra y de su postproducción, no podemos entregarlas antes. A aquellos mecenas que acudan al estreno, se les hará entrega de las recompensas allí mismo, y para los demás, se les enviará por correo postal en los días siguientes. Con respecto al avance, el crowdfunding ha sido esencial e imprescindible para darle forma al resto del proyecto. Gracias a nuestros mecenas, hemos podido completar el desarrollo en Galicia y cerrar otras partidas presupuestarias.
Es cierto que hemos sufrido algunos retrasos en cuanto a las previsiones iniciales que compartimos durante la campaña, pero no es nada que suponga un problema o que haga peligrar la producción, simplemente es una dilatación en el tiempo motivada por factores ajenos a nosotros. El lado positivo es que esto nos ofrece más tiempo para seguir revisando y mejorando la producción. Seguimos trabajando en ofrecer el mejor resultado posible para un libro tan bonito y especial como este. También se lo notificaremos todo a nuestros mecenas una vez estemos próximos a iniciar el rodaje, confirmándoles el reparto y las fechas, de igual forma que compartiremos con ellos las fotos fijas del rodaje para que puedan ver cómo se desarrollan esos días.
Llegó sola y fue un clic automático. Durante la campaña, llamó bastante la atención el hecho de que un canario, sin ninguna relación con Galicia, se lanzase a adaptar una obra de allí y en su idioma original. Esa curiosidad es lógica, y yo nunca he escondido los motivos que me llevaron a ello.
En octubre del año pasado acudí al MIPCOM de Cannes con una compañera y amiga, Sunny, con quien suelo trabajar desde hace algo más de un año. Ella es la directora de Arte de Retrato de un Tiempo Bailado —cortometraje que grabamos nada más fundar la productora— y de O estanque dos parrulos pobres, así como de otros proyectos futuros míos. Ella tiene un talento extraordinario y una mirada llena de luz capaz de sacar lo mejor de cada proyecto. El primer día que llegamos a Francia, por la noche y ya ubicados en el alojamiento, la oí hablar con su padre sobre desprenderse de ciertas cosas de su antigua habitación, y fue este libro lo que pidió que no tocase. En ese momento memoricé el nombre. No lo había escuchado nunca, ni el título ni el nombre de su autora. Y fue algo prácticamente instintivo. Apenas lo pensé, no le di muchas vueltas. Sí pensé que, a lo mejor, me estaría metiendo donde no me llamaban, y puede que sea así… A veces puedo ser un poco impulsivo, pero hay cosas que, simplemente, me vienen a la cabeza y trato de ejecutarlas como tal, porque me parecen una buena idea o una aventura que estaría genial emprender. Y así lo hice.

Al volver de Francia busqué el contacto de Fina Casalderrey y le envié un email contándole lo mismo que cuento en estas líneas, tratando de ser lo más transparente posible en mis procesos creativos y en lo que me lleva a ello. Fina me llamó pocos días después y hablamos del tema. Ella se mostró encantada, al igual que la editoral Edebé, que es la que ostenta los derechos del libro. Fue un trámite muy sencillo y, desde entonces, ha habido una comunicación bastante agradable y transparente entre nosotros. Creo que hemos congeniado y nos hemos entendido muy bien.
Depende de lo que entendamos por fácil y desde qué ángulo lo veamos: dirección, guion o producción. Inédito o adaptado, cada obra presenta diferentes matices que aumentan o suavizan su dificultad. En este caso, el proceso de adaptación fue bastante sencillo, el acuerdo con la editorial se fraguó rápido y pusieron a mi disposición una copia del libro para que pudiera leerlo y empezar a trabajar. Tuve la fortuna de conectar muchísimo con su lectura, que es inmensamente recomendable, y no solo para el público infantil al que va destinado, sino para los adultos también. Fina, además, consigue algo que suele ser bastante difícil de conseguir: hacer que un niño hable como tal. Como escritores, subconscientemente, tendemos a "adultizar" el lenguaje de los niños y a hacerlo menos infantil, dándole unas connotaciones más maduras. Esto ocurre porque ya no tenemos en nuestro ser esa inocencia que nos abraza desde la infancia.
Es increíble la soltura con la que Fina lo consigue. Entiende la infancia a la perfección, y eso es lo que más me ha gustado de la novela. Y el libro es muy visual también. Fue bastante sencillo adaptarlo, en menos de un mes ya tenía un primer borrador perfectamente funcional. Poco después llegué a la segunda versión y ya pasamos a traducirlo al gallego. Producirlo es más difícil, precisamente por cómo lo he visualizado desde dirección mientras lo escribía.
Diría que la gente con la que ya he trabajado. Tengo la suerte de tener a varias personas con un talento maravilloso a mi alrededor, y suelo pensar en ellas en función de cómo creo que encajan en un proyecto u otro. Para este caso en concreto era un poco diferente puesto que la idea era rodarlo íntegramente en Galicia y en gallego, así que he tenido que construir un equipo prácticamente desde cero… pero está siendo un proceso estupendo.
Si hablamos de apoyos financieros, ya depende de la tipología del proyecto y de los objetivos que tengamos con cada uno. Como productora independiente, no contamos con plantillas estándar, nos adaptamos a las necesidades de cada proyecto contemplando sus pros y sus contras, y creo que es lo mejor.
Fue automático. Mi proceso creativo suele ser así. Un mood, una imagen, una escena —o escenas—, fragmentos… Y de ahí, mi cabeza va uniendo hilos, creando otros y dándole forma al puzle. No me gusta usar plantillas, me parece bastante inorgánico, y ni siquiera pienso en los géneros, vienen solos y ya "empaquetados" con los retazos que visualizo mentalmente. No pienso en que me gustaría escribir una película de terror, o una comedia o un drama romántico. Tampoco soy de sentarme a pensar en qué me gustaría escribir ahora, y las pocas veces que lo he hecho no ha salido bien. Las ideas van y vienen, y hay que saber fiarse del instinto cuando algo con potencial empieza a asomar por nuestra mente.
En el caso de esta adaptación, no tuve ningún proceso lógico posterior a la lectura que me llevase a pensar que equipararlo con el estilo de Wes Anderson podría ser una idea que considera, o no. Solo leí el libro y, mientras lo hacía, ya estaba visualizando los planos de todo lo que iba ocurriendo con un estilo y un ritmo muy similar al de las películas citadas. Así surgió en mi cabeza y así lo he mantenido desde entonces.
Sí, es una decisión puramente personal. En ningún momento ha sido una exigencia por alguna de las partes, ni es una idea que me hayan ido dejando caer. Creo y defiendo activamente la variedad y el enriquecimiento cultural. Podría rodarlo en cualquier otro territorio y en castellano, pero no me parece justo. La obra pertenece a Galicia, a su tierra, a sus gentes y a su lengua. Mutarla en algo ajeno a ello sería atentar directamente contra su naturaleza. Evidentemente, es una adaptación, y la obra original va a seguir existiendo haga lo que haga, pero creo que en una adaptación hay que aprender a trazar un equilibrio entre el respeto de la visión original y la integración de tu visión autoral.
Creo que son temas atemporales que no responden a ninguna franja de público objetivo, sino a la totalidad de las personas. La novela —y la adaptación— no tratan solo del valor de los mayores, sino de cómo estos temas son percibidos por los niños. Noema lo vive todo con una genuina alegría, no por desconocimiento, sino por inocencia. Cuando crecemos solemos trampear a nuestro cerebro y modificamos el valor de nuestros recuerdos antiguos añadiéndoles valores actuales o alimentándolos de sentimientos irreales que no pertenecían a aquel entonces. Como dice Fangoria: “La nostalgia es una droga dura y adictiva”. Pero si nos paramos ahora a observar a los niños pequeños antes de que entren en la memética de las pantallas y las redes sociales —hecho cada vez más complicado—, lo que vemos es eso, inocencia. En general, si se me permite generalizar, no hay maldad en lo que dicen o lo que hacen, aunque muchos adultos lo lleguen a percibir así. Lo que una mente adulta puede percibir como algo maligno, un niño puede percibirlo como algo benigno. No tengo hijos ni suelo tratar con niños a diario, pero lo veo constantemente en la calle, me considero bastante observador. Creo que los adultos tenemos que hacer un esfuerzo por entender cómo funciona la cabeza de un niño, porque tendemos a olvidar que una vez, hace mucho, estuvimos ahí.
Sí, lo pensé antes de leer el libro. Al desconocer el material, no sabía con qué me iba a topar ni la forma que tendría que tomar. Al leerlo, dudé un poco, pero rápidamente asumí que tenía que ser un cortometraje. Hacer un largometraje de este libro sería estropear su mensaje, quedaría demasiado dilatado y se perdería la magia.
Diría que la forma en la que abordamos los proyectos. La tendencia de la industria, por simple inercia capitalista, es la de simplificar las obras, por presupuesto, por tiempo de rodaje, por comodidad, da igual, hay mil factores, pero la cuestión es que hay una línea invisible trazada cuya meta es la impersonalidad de las obras porque la maquinaria del dinero tiene que estar por encima. Creo que esto es un error gravísimo que ya hemos aceptado como normal, y lo peor es que hemos empezado a crear teniendo estos filtros ya instalados en nuestras cabezas. Por supuesto que debemos tener en cuenta los factores económicos, pero como productores tenemos que saber, es nuestro trabajo, encontrar un equilibrio entre lo económico y lo artístico.
A esto también se le suma la falta de formación cinematográfica derivada de la muerte del lenguaje de la imagen en la última década que ha llevado a que lenguaje audiovisual y cinematográfico se fusionen como uno solo cuando son dos cosas muy diferentes. Se graban anuncios como películas y películas como anuncios, no hay intenciones creativas detrás trabajadas, no hay un por qué, no hay una narrativa, miremos la escena indie o la del blockbuster, cada vez es más difícil encontrar atisbos autorales en películas o series. Este es un debate muy largo y denso, no gozo del espacio suficiente como para desarrollarlo como me gustaría pero, en definitiva, a lo que aspiro con LineShy Productions es a devolverle a la imagen el lugar y el valor que le corresponde. A lo que me refiero con esto es, por ejemplo, que ya todos sabemos cómo son las películas de A24, hay algo diferencial en ellas (y al mismo tiempo, caen en su propia trampa de que el grueso de sus películas tienden a tener el "mismo algo diferencial", que responde más al estudio que a los propios autores, incluso). Esto lo podemos aplicar en España también.
Si cogemos todas las películas de 2024 nominadas a los Goya, le quitamos los créditos y las vemos ajenos a toda esa información, lamentablemente —y seguramente—, lo que obtenemos es que todas podrían estar hechas por el mismo equipo, la autoría no existe, y si lo hace, asoma muy levemente. Y repito, la muerte de la autoría no es culpa de sus directores, guionistas o sus productores, personas y compañeros excelentes, desde luego. Es culpa del capitalismo.
Casos como el de Nacho Vigalondo, con Daniela Forever, o en 2025 con Superstar, obras con una carga autoral bastante notable y visible, son ya excepciones a la regla, cuando debería ser la regla. En LineShy Productions creamos almas para expresar nuestro universo y viceversa porque es lo que somos, personas creativas y sintientes que necesitan expresarse con su propia forma, y es lo que buscamos y en lo que nos centramos, no nos importa si se acerca más al escenario indie o al mainstream —a veces nos olvidamos de que un blockbuster también puede ser autoral—, nos importa la chispa que le veamos al proyecto.
Tenemos varios proyectos en desarrollo en nuestra cartera actual de aquí a unos pocos años vista. Por el momento prefiero no dar detalles de ninguno de ellos, pero sí puedo decir que estamos trabajando en dos cortometrajes más de otros autores y dos películas, una de ellas, mi ópera prima.
Que lo trabajen con tiempo suficiente, es lo mejor que puedo decir. Hacer un crowdfunding también es tener ingenio y aprovechar lo que cada uno tiene a su favor y exprimirlo al máximo. No hay un consejo maestro porque cada proyecto es un mundo. Así que hay que analizar cada campaña al milímetro y tener claros sus pros y sus contras... Y saber jugar con ellos.
