En corto o en largo, el metraje nos permite
siempre soñar a lo grande

El cortometraje, además de ser una herramienta poderosa para mostrar nuestro talento, nos permite jugar con los diferentes estilos narrativos, así como crear tramas y personajes únicos que pueden seguir creciendo si optamos, en un futuro, por convertir nuestro proyecto en un largometraje.

Abril 2026

El cortometraje siempre es una buena carta de presentación que permite que cada cineasta muestre su visión artística, su dominio técnico y su capacidad para contar historias en un formato reducido. Si lo que deseas es dedicarte al cine, a través de este tipo de producciones se aprende a gestionar recursos, coordinar equipos y enfrentar desafíos que después podrían repetirse a mayor escala.

Si lo que deseamos es convertir nuestro cortometraje en un largometraje debemos ir paso a paso. Como idea, sugerimos comenzar por tener mayor visibilidad y dar a conocer nuestro proyecto, por ejemplo, a través de festivales o concursos de cortos. Cada proyección es una oportunidad para recibir un feedback, establecer contacto con productores y captar la atención de otros profesionales de la industria. Usemos nuestra obra casi como un tráiler, una ventana audiovisual que mostrará qué podemos hacer y cómo lo podemos desarrollar.

Participar en diferentes laboratorios, como el de PLATINO NEXT GEN, es una buena forma de obtener recursos, una guía estratégica y conexiones reales con la industria. Desde esta plataforma, impulsada por EGEDA bajo el marco de PLATINO Training, los participantes disfrutarán de sesiones presenciales distribuidas entre Madrid, Santander y San Sebastián, además de formaciones particulares y grupales especializadas que incluyen desde la estructuración legal y financiera del proyecto, hasta sesiones de pitching profesional. Llevar tu proyecto a este laboratorio te permitirá la revisión y mejora de tu guion a través de tutorías individuales, asesoramientos personalizados sobre financiación, y conocimientos sobre los aspectos legales, contractuales y los incentivos fiscales necesarios para el desarrollo de cada propuesta. Además, este laboratorio concluye con la presentación final de cada proyecto ante diversas plataformas y en una entorno tan único como Iberseries & Platino Industria, el mayor mercado del audiovisual iberoamericano que, este año, celebrará su sexta edición en Matadero (Madrid), entre el 29 de septiembre y el 2 de octubre.

Bien sea en festivales, concursos o laboratorios, es importante tener nuestro portafolio actualizado y bien presentado. Ello denotará compromiso, consistencia y capacidad de ejecución, además de ser una herramienta clave para dar a conocer nuestro trabajo. Ejemplo de ello son los comienzos de algunos de los cineastas más conocidos, que empezaron desarrollando su trabajo lejos del largometraje. Es el caso de Juan Antonio Bayona, que antes de su exitoso debut con El orfanato (2007), realizó cortometrajes como Mis vacaciones (1999), El hombre esponja (2003) e, incluso, el videoclip Cuando zarpa el amor (2004), de Camela. Otros nombres que siguieron esos mismos pasos fueron Pedro Almodóvar, con Folle, folle, fólleme… Tim (1978); Sofía Copola, con Lick the star (1998); Christopher Nolan, con Doodlebug (1997); George Lucas, con Freiheit (1996); o Tim Burton, con Vicent (1982), entre otros.

En definitiva, un cortometraje es mucho más que un proyecto creativo, es una obra que llega rápido al público y a la crítica, y genera un historial de proyecciones, premios y reconocimientos que valida la carrera emergente de sus autores. Desde Platino Crowdfunding animamos a fomentar este formato, bien sea para cimentar nuestros comienzos como cineastas o, tan solo, por amor al corto.