“Tuve un excelente asesoramiento por parte del equipo
de Platino Crowdfunding”
El productor Gerardo de las Morenas impulsa Dopamina Zero, un cortometraje protagonizado por Juan José Ballesta que, a través de Platino Crowdfunding, superó en 100% de su objetivo alcanzando más de 5.000 euros. Durante sus 20 minutos de metraje, esta cinta pone el foco sobre los efectos que produce el Parkinson, tanto en el paciente como en su entorno y, con su recaudación, pudo finalizar los gastos del rodaje, así como su postproducción y distribución.

Octubre 2026
La experiencia fue muy buena, no solo por mejorar nuestro objetivo, sino porque tuvimos un asesoramiento francamente bueno, con una comunicación directa tanto con la asesora de la plataforma como con la de redes sociales. Hubo un asesoramiento en cuanto a contenido y diseño, además de planificar una estrategia de lanzamiento.
Hubo varios medios, sobre todo locales de Galicia, que fue donde rodamos, que se interesaron en el crowdfunding desde el principio. De hecho, comenzamos la campaña de lanzamiento con Platino Crowdfunding el día de la presentación en Galicia, una estrategia que tanto los productores como la plataforma apoyaron desde el principio.
No, hemos estado en otras, con más y menos éxito. Con Dopamina Zero sabíamos que no podíamos fallar. Las asociaciones de Parkinson de Madrid, Vigo y San Sebastián de los Reyes nos apoyaron aportándonos mecenas e información clave para que el cortometraje tuviera verosimilitud.

Sí, con Patricio Barandiaran estudié Comunicación Audiovisual. Él ya era un gran compositor, íbamos a verlo tocar en los garitos de Malasaña. A mí su música me cautivó desde el principio. Es muy talentoso, con una sensibilidad impresionante. Tengo la suerte de tener amigos a los que admiro y poder trabajar con ellos es un regalo del cine. La historia es ficción, pero está inspirado en su vida, que le diagnosticaron Parkinson de inicio temprano con 34 años. Hay muchas cosas suyas en el guion y me ayudó a poder contar la historia dándome información crucial y preparando el personaje de Ignacio, interpretado por Juan José Ballesta. Dicción, motricidad, estado anímico y música… son algunas de las facetas en los que Patricio estuvo trabajando mano a mano con el actor.
Lo que he aprendido es que, aunque el cuerpo tiemble y tengas limitaciones físicas, cuando los sueños son sólidos no hay nadie que te pare. Es una historia de superación. Hay una negación y una aceptación, como la cara A y la cara B de los discos. Pensé que sabía lo que era el Parkinson, y lo asociaba a personas mayores que tiemblan pero, realmente, no tenía ni idea de la enfermedad.
La dopamina es un neurotransmisor que se encarga de coordinar los movimientos del cuerpo, pero también se encarga de gestionar la alegría y la ilusión. En el Parkinson hay ausencia de Dopamina por lo que no solo fallan los movimientos sino también la parte emocional. Se suplanta con medicación como, por ejemplo, la Levodopa u otros antipsicóticos, pero no hay la producción natural del cuerpo.

Fue un regalo poder tener este reparto, que fue para mí soñado. Creamos una familia, tanto con el equipo técnico como artístico. Para Juan José Ballesta fue el papel más difícil de su carrera. Es un actor con un talento salvaje, tiene mucha intuición, pero también tiene mucho trabajo detrás. Es obsesivo con los detalles y, la verdad, que te lo pone muy fácil. Llegó al rodaje muy preparado, tenía muy claro todo. Estuvimos preparando los personajes más de tres meses, y él concretamente tuvo un trabajo de investigación y documentación muy importante.
El papel de las actrices también lo trabajamos mucho. Quería contar la historia también desde el punto de vista de los cuidadores y, en este caso, sus parejas, una en la etapa de negación y otra en la de aceptación. Ambas lo trabajaron mucho, son dos actrices increíbles, muy distintas, pero igual de veraces y efectivas. Congeniaron muy bien con Juan José y se abrieron a contar una historia honesta.
Con Román trabajamos la parte del portero del edificio como el ancla a tierra del protagonista. Su personaje sirve para mostrar la única conexión con el mundo exterior que tiene el músico. El resto del reparto, Álex Navarro, Antonio Meléndez Peso, Álvaro Tejero, Nacho Serapio y José María Rodríguez, hacen evolucionar la historia. En mis cortos no hay personajes pequeños. Me gusta darle detalles a los personajes secundarios, que pienso que son esenciales en toda buena película. En general, estoy muy agradecido a todo el reparto por su compromiso con el proyecto, se lo tomaron muy en serio y los considero mis amigos. ¡Lo han dado todo!
Una de las cosas que me sorprendieron es que no hay dos personas con Parkinson que tengan síntomas iguales. Estuvimos estudiando a muchos de ellos y decidimos optar por los síntomas propios de Patricio Barandiaran, porque teníamos que elegir un camino. Iñaki Noblejas, de VivirconMrParkinson, y Jordi Cruz nos ayudaron mucho también. Otro aspecto que destacar fue la predisposición de todas las personas que conocí a través de redes y asociaciones por ayudar. Muchos forman parte del proyecto, se sienten miembros del equipo y eso me llena de orgullo.
La música en Dopamina Zero es un personaje más, le hemos dado forma centrándonos en los instrumentos que Patricio y Ojea consideraron adecuados. Hubo canciones originales también del propio Patricio y de Sr. Jingles. La música está presente como lenguaje universal, al igual que el amor. La música está presente durante todo el guion, los instrumentos están presentes dentro del cuadro, y la banda sonora cobra protagonismo diegética o incidentalmente (extradiegética) y hay mensajes ocultos de dan pistas sobre la propia narrativa a través de ella.

Queremos llegar a todos los rincones del mundo y poder visibilizar el Parkinson de inicio temprano a través del cine. Pensamos que es una historia con verdad, donde contamos lo que hay debajo de la piel del Parkinson, lo que no se ve. Y además tiene una historia de amor muy sincera donde no se esquiva lo real por más que duela. Pienso que es una historia necesaria que hará reflexionar a más de uno y que tiene un final que puede que tenga una interpretación diferente para cada espectador.
Porque visibiliza un problema real que pensamos que conocemos y no es tan así. Conocemos la palabra “Parkinson”, pero si no lo sufres o tienes un familiar cercano al que le pase, no sabes lo que es. Y es importante empatizar con los problemas que nos rodean, aunque no te toquen directamente influyen en la evolución del mundo. También es importante que se proyecten este tipo de historias, porque demuestran que no se acaba la vida con el Parkinson. Hay que aceptarlo y continuar con las pasiones y los sueños. Aunque parezca difícil de creer, puede que en algunos aspectos llegues a mejorar como persona y profesional.
Estoy trabajando en mi primera novela negra y buscando historias para un nuevo proyecto fílmico. Tengo varias ideas, tengo que decantarme por una. Pero sobre todo estoy centrado en la distribución de Dopamina Zero. Con Claqueta Blanca y Line Up Agency le estamos dando un empujón para que el proyecto vuele alto.
Mi consejo es que se planifiquen bien, que tengan una estrategia de lanzamiento y material audiovisual para diseñar una página que atraiga, que cautive. Todo material de making off, foto fija y artículos de prensa son útiles para llamar la atención de los futuros mecenas. Es un trabajo que les llevará tiempo, pero con un buen asesoramiento por parte de Platino Crowdfunding y la ilusión de los creadores todo es posible. El mensaje debe ser directo e impactante, que sea claro y no se ande por las ramas. Explicar sencillamente por qué es necesario el proyecto en la industria es fundamental. Una vez hecho, hay que estar pendiente y moverlo entre grupos de WhatsApp y redes sociales.

